La entrevista con… Manolo Sicart, y nada más que la Sicart

Los primeros recuerdos que tengo de Manolo Sicart son de su programa “Soy de Aldea”, en el que analizaba desde su particular punto de vista asuntos sociales, culturales, políticos… Eran reflexiones en forma de monólogo. Miento, no eran monólogos puros. Conversaba con una calavera que le acompañaba encima de su mesa. El entrañable “bisa”.
Manolo Sicart, es natural de A Pontenova en la provincia de Lugo. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Santiago de Compostela y también en Granada, donde conoce a una joven americana con la que se casa en Gibraltar. Su matrimonio y la posibilidad de trabajar como profesor en los Estados Unidos, lo llevan a cruzar el charco y empezar una vida repleta de experiencias vitales y profesionales que lo llevaron incluso a ganar el Premio Ondas en 1980. Su brillante carrera como comunicador siempre ha estado marcada por un estilo singular y por la franqueza. Quedan muchas cosas en el tintero de las que me hubiera encantado hablar con él, no obstante, nuestra conversación ha dado para mucho.

Vida en Estados Unidos: “La Década Prodigiosa” (1965-1975)

Manolo Sicart desembarca en Nueva York en 1965 comenzando así un periplo de 10 años en la Gran Manzana al que él se refiere como “La Década Prodigiosa“. De aquello años, Sicart recuerda “una serie de acontecimientos que cambian la historia de Estados Unidos y el mundo”.
“Había una guerra de guerrillas entre blancos y negros en las principales ciudades de Estados Unidos”, recuerda. Además de los problemas sociales, el país estaba inmerso en plena Guerra de Vietnam, una guerra que Sicart no duda en calificar como “absurda e injusta“.
Sin embargo, dos hechos históricos tendrían lugar en 1969. Dos hechos que revitalizaron y animaron al ciudadanos americano, según nuestro entrevistado. Uno de ellos fue la llegada del hombre a la luna y otro el famoso festival de música de Woodstock.
Según nos comenta Sicart, él fue, que se sepa, “el único español en aquel evento histórico“.
Sus recuerdos de Woodstock son precisos y detallados. Nos comenta que “La autopista se colapsó por 100 o 120 kilómetros. Donde se suponía que íbamos a estar 40.000 personas, se tiraron las vallas abajo y estuvimos medio millón”.

Entrevista a Manolo Sicart
Jóvenes se dirigen al festival de Woodstock

Con Woodstock se consolidó la era hippie. Todo el mundo era amistoso y cordial… te invitaban allí, te invitaban allá… tu pareja desaparecía y no la veías hasta el día siguiente… había una gran cantidad de marihuana y LSD”, rememora. Fue el principal exponente de la cultura del “sexo, drogas y rock&roll“. Pero también había un trasfondo político en aquel festival: “El ir contra la Guerra de Vietnam. Por primera vez los universitarios se sublevan contra ella”. También menciona la conocida como “Generación de Woodstock” que hace referencia a todos los matrimonios e hijos nacidos fruto de alianzas forjadas en aquel mítico concierto.

La otra Nueva York, debut como actor y regreso a España

Durante sus años en los Estados Unidos, Sicart ejerció como profesor, pero como él mismo reconoce, no quiso ceñirse meramente a su labor como docente. “Me dejé llevar por los ríos de la vida”, reconoce. La Nueva York de aquella época era muy diferente a la que conocemos hoy. Tenía un pintoresco inframundo de delincuencia que nuestro protagonista conoció de primera mano. “La Calle 42, la Séptima Avenida y la zona de Times Square eran barrios bajos. Había prostitución de lo más rastrera, venta de drogas, policía comprada, violencia… era una parte de la vida”.

Entrevista a Manolo Sicart
La filosofía de vida marcada por la curiosidad y una mente abierta, llevó a este emigrante gallego incluso a actuar en dos películas. Debutó en el séptimo arte con “Prisionero de Guerra” en 1973. Posteriormente, actuó en el film erótico “Hot Channels” bajo el pseudónimo de M. Tracis (Sicart al revés).
“Hot Channels” le acarreó no pocos problemas con el gobierno de Richard Nixon. Sicart relata que “Nixon era cuáquero. Pertenecía a una especie de secta religiosa ultranacionalista, antisexo… casi enfermizo y fanático. Nos persiguió y tuvimos que dispersarnos y cambiar de estado. Por esto, y porque mi vida era un tanto agitada, en el 75 decidí volverme a España”.
“Hot Channels” fue un gran éxito a pesar de que se prohibió su visionado para menores de 21 años. El actor gallego de aquella película aún se sorprende pensando que “eran capaces de enviar a Vietnam a un soldado de 17 años a luchar contra alguien que no le había hecho nada, pero le habían inculcado el odio suficiente para que pudiera matar. Pues ese chico de 17 años que podía matar, no podía ir con su novia a ver “Hot Channels”. Es una de las grandes incongruencias de la sociedad americana”.

Ya instalado en España, siguió desarrollando su carrera profesional que le llevaría a conquistar incluso el prestigioso Premio Ondas en 1980 por su programa radiofónico “Viento del Norte“.

Opinión de Estados Unidos y la sociedad occidental actual desde el 11-S

Con la perspectiva que da el tiempo, Sicart valora su estancia de una década en los Estados Unidos como una”novela de la vida” y asegura que no se arrepiente en absoluto de la experiencia. Eso sí, cuando le preguntamos por la Nueva York de hoy, es tajante en su respuesta: “Ya no me interesa. Yo viví con las Torres Gemelas, ahora ya no existen. Giuliani (antiguo alcalde) limpió la ciudad. Times Square era lo más bajo y rastrero, y hoy es una especie de recreación de las Vegas con pantallas de televisión en todos lados. Hoy en día se recibe allí el año nuevo. Algo impensable en mi época”.
Su opinión sobra la sociedad estadounidense no es positiva. Afirma que tuvo la oportunidad de hacerse ciudadano americano durante su estancia en el país, pero jamás quiso firmar los papeles.
“Nunca quise hacerme ciudadano americano. Es un país racista en su mayoría, sino no estaría Trump de presidente. Han utilizado siempre el miedo como forma de contención social. Miedo al negro, al comunista… cuando no tienen enemigos se los inventan”, explica.
Manolo Sicart tiene un famoso video en el que asegura que el 11-S no fue más que un montaje del gobierno americano, algo en lo que se reafirma: “Estoy más que convencido de que el 11-S fue un golpe de estado provocado por la ultraderecha para controlar el mundo. Por eso utilizaron esa expresión que ya usó Hitler en su día del “Nuevo Orden Mundial”. Un golpe de estado para imponer un sistema fascistoide en el mundo“.
“Un asesor de Bush presentó un escrito llamado “La Sociedad 20-80” que consistía en que había que mantener al 80% de la población entretenida y que sólo el otro 20% era necesario para mantener en marcha el sistema. La crisis no es más que una estafa a nivel mundial para mantener a la gente controlada. No tienen principios, vigilan a todo el mundo… y yo me pregunto quién vigila a los vigilantes”.


Califica a los gobernantes de hoy de “gente inculta y mercenarios de la política que viven de esto porque sino no tendrían otra salida en la vida”.

El Papel de la tecnología en la sociedad actual

Finalmente, y después de una larga y apasionante conversación, me interesa su opinión sobre el impacto de esta era tecnológica en la sociedad global.
“Internet es por un lado el árbol de la ciencia, y por otro el de la estupidez”, contesta. “Tiene su parte positiva pero desde mi punto de vista está llevando a la gente a la incomunicación. Con tanta información se produce la desinformación. Ya no sabes lo que es verdad, lo que es mentira… Muchos se convierten en esclavos y adictos de los nuevos aparatos”. También refleja el instinto “narcisista y exhibicionista” que despiertan las nuevas redes sociales en la sociedad.

Ha sido una conversación muy agradable. Solamente me queda agradecer a Manolo Sicart por haber aceptado mi llamada y su disponibilidad y amabilidad. Ojalá haya más oportunidades de contar con sus siempre interesantes aportaciones.
A quien esté interesado en escuchar la conversación completa, aquí la dejo. No tiene desperdicio.
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4 comentarios en “La entrevista con… Manolo Sicart, y nada más que la Sicart

    1. Hola Mariché,
      Bueno con “nada más que la Sicart” me refiero a que el entrevistado responde directo y claro lo que piensa. Sin eufemismos.
      Y lo de la entrevista por teléfono no lo comenté, pero así fue, por teléfono y me atendió muy amablemente.
      Un saludo!

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