España, país de emigrantes… otra vez

Vente a Alemania Pepe es una película de 1971 en la que Alfredo Landa, encarnaba a Pepe, un aragonés que decidía emigrar para Alemania con la ilusión de mejorar su nivel de vida, siguiendo el ejemplo de uno de los vecinos de su pueblo.

Vente a Alemania Pepe (Sociedad del Desfase)

Emigración de los años 60

En aquellos momentos la emigración era un tema candente. Se calcula que el los años 60, nada menos que más de 2 millones de españoles abandonaron el país. Los principales destinos en Europa eran Suiza, Alemania, Reino Unido y Francia. En América, también se dieron importantes corrientes migratorias a Argentina, Uruguay, Brasil, Mexico y Estados Unidos.
El perfil del emigrante de aquella época, era el del hombre joven que apurado por la escasez y la pobreza, se veía obligado a marcharse con lo justo.

Numerosos estudios de historiadores coinciden en que en los años 60 no había Skype ni Whatsapp. Los emigrantes se marchaban en muchos casos en largos y tediosos viajes (como por ejemplo a América en barco), sin saber el idioma (inglés, alemán, francés…) sin contactos, sin tener una idea muy clara de lo que se iban a encontrar y con la perspectiva de realizar trabajos muy duros.

De la emigración a la inmigración: hubo una vez que éramos importantes

Llegaron los años 80, llegó la época de vacas gordas. España empezaba a ver reposiciones periódicas de Verano Azul, y de América llegaban series modernas y frescas como “El Coche Fantástico” y “Corrupción en Miami”. Atrás quedaba la dictadura franquista y entrábamos en una etapa muy prometedora.

El Coche Fantástico (Sociedad del Desfase)
El Coche Fantástico: Las cosas iban viento en popa

En el 86 entramos en la Unión Europea. Ahora sí que estábamos entre los importantes. Nos fumábamos puros, tomábamos el café y jugábamos a las cartas en la mesa de Alemania, Francia y Reino Unido.

La familia española tenía dos coches, una segunda casa en la playa, navidades caudalosas en cuanto a regalos… vivíamos a todo tren. Éramos otra vez el imperio donde nunca se ponía el sol.

¿Como afectó eso a la emigración? Pues sencillamente ya no la había. La cambiamos por la inmigración. Ahora nosotros éramos el hermano rico de muchos países de Sudamérica, de Europa del Este o de África. La cosa empezó tímidamente, pero desde la segunda mitad de los 90 a principios del nuevo siglo se intensificó.

Con tanto ajetreo  y con todos los españoles sin poder mirar muy lejos por la presencia de tanto billete en el campo de visión, se nos olvidó preparar algún detallito.

Llegó la despiadada crisis en 2008 y en algún despacho debió escucharse algo así:

– Señores, tenemos un problemilla. El glorioso negocio de la construcción en España no tira para adelante, ahora parece ser que hay poco dinero para invertir. La cosa está fea y no tenemos ni para bienes de primera necesidad. Mucho me temo que este mes no podremos regalarle un traje a Camps… En fin, pasemos al “plan B”.

(Los oyentes se miran desconcertados unos a otros).

– Porque… tenemos un plan B, ¿no?

(Los oyentes se miran desconcertados unos a otros).

– ¿Me están diciendo que en todos estos años de casitas en la playa, dos coches, tele nueva para ver mejor “Los Vigilantes de la Playa” y olimpiadas de Barcelona 92, a nadie se le ha ocurrido idear un plan B?

(Los oyentes se miran desconcertados unos a otros)

Consecuentemente nos iba a tocar emigrar otra vez. Volvíamos a estar como al principio. La máquina del tiempo nos había llevado de nuevo a plenos años 60. Incluso Manolo Escobar volvió a revivir un repunte de éxito en su carrera y el Madrid volvió a ser campeón de Europa.

Nueva ola de emigración española actual

Desde el comienzo de la crisis allá por el 2008 hasta ahora, se ha producido una nueva ola de emigración española. Si bien es cierto que el perfil ha cambiado con respecto al de mitad del siglo pasado.

Para empezar, lógicamente los tiempos han cambiado. No quiero generalizar, es un tema delicado y hay situaciones muy distintas. Pero la mayoría de la gente que emigra en la España de hoy no lo hace con una mano delante y otra detrás. Estamos mal pero no tanto… La mayoría de los emigrantes tienen un cierto colchón (en algunos casos más cómodo que otros), apoyos, y por supuesto unas facilidades en cuanto a medios de comunicación y de transporte a años luz de los de hace 5 ó 6 décadas. Hay más comodidades y el mundo hoy en día es mucho más global. Emigrar ya no es lo que era, pero sigue siendo emigrar al fin y al cabo.

El nivel de alfabetización en España es otro cambio significativo con respecto al de nuestros antepasados. Digamos que antes se emigraba para poder comer, y hoy se emigra para poder comer… mejor.

Mucha de la gente joven que sale del país tiene una gran preparación, formación y habilidades para comtribuir positivamente a la sociedad. El problema es que en España, parece ser que se carece de un tejido económico y laboral que permitar ubicar a estos individuos tan válidos. Por lo tanto, los que se aprovecharán de sus beneficios, serán Reino Unido, Alemania, Estados Unidos…

La incertidumbre del emigrante

Emigrar te cambia para siempre. Es una experiencia y una aventura. Creo personalmente que cuando se cruza cierta linea temporal, uno ya no vuelve a ser el mismo. Aprendes mucho, conoces mundo, otra gente, otras culturas, otras maneras de hacer las cosas, te desbordan las preguntas y tienes pocas respuestas, tienes curiosidad, creces, abres los ojos, disfrutas… Pero hay “bajones” en los que extrañas tu cultura, tu comida, tus “pequeñas cosas” y a tu familia. Añoras lo que antes te parecía cotidiano e incluso pesado. Como cuando una madre pasa por la habitación de su hijo para abrazarlo y darle las buenas noches antes de dormir.  “¡Qué pesadita es!”, piensa él. Pero si la madre deja de hacerlo unos cuantos días, el pequeño lo echa en falta y lo valora.

En esos bajones ya no sabes si quieres vivir en “A”, en “B” o incluso probar en “C”.

La integración de inmigrantes es fundamental y más hoy en día con los movimientos a gran escala. Guste o no, con la Globalización, los desequilibrios económicoses y la mejora en los medios de transporte, los movimientos migratorios masivos parecen haber llegado para quedarse.

Ojalá los procesos integradores funcionen por el bien de todos, porque en esta realidad, son fundamentales.

Personalmente creo que ha sido una de las mejores decisiones que he tomado, pero lo dicho… es una aventura.

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