La vida moderna

No hay modernización (y, por tanto, tampoco forma de vida moderna) sin una masiva y constante producción de basura, entre ella los individuos basura definidos como excedentes.” Zygmunt Bauman, sociólogo.

Uno de los raros miedos que uno tiene es el de no estar actualizado. Convertirse en un abuelo en medio de una conversación acerca de los últimos memes del WhatsApp, o peor aún, un Danilo entre futbolistas profesionales. Lo que viene siendo no enterarse de la fiesta vamos.

En mi cruzada personal para mantenerme “en la onda” (por mi palabras veréis que no lo consigo) he cometido grandes pecados. Empecé por el cine pues es ahí donde siempre me he sentido más cómodo. Los que por detrás vienen hablaban sin parar de Crepúsculo, así que me armé de valor y vi la primera película de una saga que hace temblar de envidia al mismísimo Coppola. También en el mundo de la música he hecho esfuerzos para reprimir mis canas, no todo va a ser gastar el cd de Appetite for destrucción. En este campo ha habido grandes sacrificios, he escuchado trap aunque sigo sin saber quién demonios le llamó a eso música, he tomado mi dosis de 10 minutos de Los40  en el coche (sí, ahora lo escriben junto a lo hashtag) y he ofendido mis oídos escuchando canciones de Justin Bieber.  Debo de reconocer que no todo ha sido en vano, he descubierto a algunos artistas muy interesantes, en especial Sia, a la que voy a seguir la pista.

Pero no es ahí donde se mueven los millennials. Hay un lugar donde dan rienda suelta a toda su creatividad y a la escasa atención que se presta a la ortografía en la escuela moderna: Youtube. Aquí mis ofrendas temporales al dios de la juventud fueron duras, ricas y variadas. He aguantado la lírica voz de El Rubius mientras abría presentes salidos de su habitación/almacén de los regalos. He visto la larga adolescencia retrasmitida de Alexby y los cardúmenes de ninis imitadores buscando el trono influencer a base gameplays de Goat Simulator. He comprobado que todo es rial y que se tienen que sincopar absurdamente nombres de un par de tíos. Lejos de rejuvenecerme, este paseo por el museo de los horrores tornó más nívea mi sien. En honor a la verdad diré que me topé con cosas muy recomendables como el canal de Outconsumer (fantásticas series con el monologuista/youtuber Loulogio) y el de Richarbetacode.

Goat simulator (Sociedad del Desfase)

Pero como los son las cosas que, en medio de mi travesía por el desierto, me llamó la atención algo llegado del medio más viejuno de todos: la radio. Ella nunca me decepciona, tardes y tardes de fútbol en mi niñez lo atestiguan, más adelante la imponerte y calibrada voz de Gabilondo forjando discursos y pensamientos, la dulce compañía de los magazines vespertinos mientras trabajo… un remanso de paz en un mundo poco amable. En varias ocasiones escuché un anuncio de un programa de radio de la cadena Ser que prometía ser fresco y entretenido. Durante las madrugadas de la semana se emitía La Vida Moderna conducida por el cómico David Broncano. Pronto me asaltaron comentarios elogiosos del programa en las redes sociales, lo que interpreté como si fuese el remedio definitivo para echar hacia delante mi fecha de caducidad. Para terminar mi tour por el Gólgota acudí a él como si fuese la señal luminosa de Batman.

La radio (Sociedad del Desfase)
En esta época de medios de comunicación de todo tipo… ¡qué magia sigue teniendo la vieja radio!

¿Dónde buscar sus programas en vez de retrasar mi sueño varias horas? ¿Podcast tal vez? No.  Es el año 2017, Youtube al rescate, es el momento de cancelar mi subscripción a la Súper Pop.

Os detallaré algunos grandes momentos. El programa suele comenzar con un monólogo ácido del propio Broncano, lo que da paso a la presentación de sus dos compañeros, uno de ellos es  un viejo conocido como Quequé, el otro es un inefable hombre de unos 40 años cuyo nombre artístico es Ignatius Farray. Las bromas bordeaban el tan cacareado y penosamente célebre en estas fechas límite del humor. A ratos chistes racistas dedicados a una joven negra del público que lucía un pin esvástica en su sudadera del Bershka. En otros minutos se llama al Instituto Peruano de la Patata (Cipotato, no es broma) para felicitarles por su encomiable labor, o se hace una entrevista extrema a los Gemeliers trufadas de bromas acerca de la movilidad de Echenique. Pero no es esta mi principal fuente de sorpresa. En los minutos finales, dedicados en exclusiva a Youtube, la gente del público se turna para ir haciendo regalos a los presentadores. Uno de los más celebrados fue  una botella de vino con la foto de un conocido cuadro de Franco triunfante, que según ellos tiene un retrogusto a poeta maricón fusilado, a cuneta y a ausencia de derechos humanos. El clímax final lo ofrece el último de los espectadores, que sacando una garrafa de una mochila y puntualizando que requirió la ayuda de sus compañeros de piso, les regala 6 litros de orina, lo cual es celebrado por Ignatius chupándole un pezón al prócer de los agasajos ante la algarabía de todos.

La prueba de la garrafa: https://www.youtube.com/watch?v=_yvdXxRldvc

Bueno troncos, espero que mi primer post os haya molado cantibubi, me despido que se me queman las empanadillas de Móstoles. LOL!!

Por útimo quiero agradecer a “fulmondez” su invitación para escribir en su blog.

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