FilmAffinity

A los que somos muy cinéfilos a veces nos faltan películas para ver. Me explico. Se hacen miles de films al año, pero si quieres no caer en las garras de las grandes actuaciones de las pelis románticas de Sandra Bullock, o revisar los frutos de la potente industria del entretenimiento iraní la cosa disminuye notablemente.

Para ir buscando nuevas joyas desconocidas hay varias formas de estar al día. Una muy de los 90 era ir al videoclub y preguntarle al futuro creador de Xvideos por alguna recomendación. Hoy la cosa se pone fea cuando le tienes que preguntar a Netflix, tiene menos granos en la cara pero la conversación es poco fluida. Otra opción clásica es que te guie el “enterao” de tu pandilla. Corres el riesgo de ver obras de Kurosawa que ni una futura jefa de estado se atrevería con ellas. He de reconocer que yo mismo he representado a la perfección ese papel de gurú barato de las joyas desconocidas de la filmografía, haciéndome más pesado que la cintura de Higuaín, pero si caéis en las manos de la persona adecuada (como yo he tenido a veces la suerte de caer) podréis disfrutar de nuevas películas que no estaban en vuestro radar. Otro método parcialmente exitoso  es el de seguir toda la filmografía de un director (o guionista en los casos más freaks) del que hayas visto una película especialmente buena. Tiene sus riesgos, puedes ser un amante de El sexto sentido y tener que tragarse Señales sin anestesia. En un nivel similar de aciertos es buscarse un amigo “enterao” profesional, esto es, un crítico de cine. Personalmente yo sigo a Carlos Boyero, un hombre con aires de crápula salido de lo más profundo de la noche, del cual tienes la certeza de que conoce el sabor de todos los licores, y la sospecha que también el olor de otras sustancias recreativas. A él le debo enormes descubrimientos y mi afición a las películas de Woody Allen. Otro notable dentro de las filas de los críticos era Antonio Gasset, antiguo presentador de Días de cine y habitual de la Berlinale (leer con una pinza en la nariz), del cual me siento en deuda por descubrirme Memento y su notable, y a veces discutido director, Christopher Nolan.

Sin embargo, no son fuentes tan fiables como Filmaffiny. De nuevo el siglo XXI y su gran herramienta Internet al rescate. Que no todo va a ser  “likes” a fotos de gatitos. En esta red social para cinéfilos puedes dar puntuación a prácticamente todo lo que existe del 7º arte. Tras ello coteja las puntuaciones de los otros usuarios y te muestra aquellos que más se parecen a ti en cuanto a gustos llamándolos “almas gemelas” (ni un coyote cósmico parlanchín encima de una pirámide lo podría definir mejor). No hace falta ser Einstein para darse cuenta de que si un usurario tiene casi los mismos gustos que tú y ha dado buena puntuación a la película X (no, esta vez no me refiero al porno), es muy probable que la encuentres también notable. Hay otros métodos adicionales para encontrar tu próxima película usando esta web, pero no vamos a entrar en detalle ahora.

Y el avispado lector seguro que ahora está pensando que voy a hacer una lista con las grandes películas de la historia que descubrí gracias a usar Filmaffinity, pero no. Como en un giro de guión de peli de Sherlock Holmes la cosa no va por ese derrotero. Con la web puedes hacer algo distinto a lo mencionado, te permite tener un registro de las películas que has visto si después de hacerlo las vas puntuando. Así consigues tener un cómputo pormenorizado de todas las horas que has perdido en tu vida. Tras ordenarlas de menor a mayor he podido recordar las mayores bazofias que he tenido la mala suerte de que se cruzaran en mi vida los últimos 15 años. Aquí van algunas de entre lo más granado:

Con un glorioso 3 sobre 10: Vicky Cristina Barcelona. Tan solo se puede comprender la necesidad de semejante película si entiendes que el autor neoyorquino quería cumplir el sueño erótico de ver a Penélope Cruz y Scarlett Johansson liándose. De otro modo no hay explicación de este terrorífico guión salido de la mente de uno de los grandes genios de la industria. De Annie Hall a esto hay la  misma distancia que entre los percebes y un chupito de vinagre.

Con un 3: Windtalkers. ¿Qué podía salir mal de la conjunción estelar entre John Woo y Nicolas Cage? Tal vez el sobrino de Coppola tiene en su haber la peor carrera cinematográfica de la historia del cine comercial yanqui. Bueno. Siempre está Christopher Lambert, pero llamarle actor es ser muy benévolo. Tal vez pienses que exagero, hay que recordar Leaving Las Vegas y su óscar, pero es que existen: Contrarreloj, Ghost rider, Peligro en Bangkok, 60 segundos… ¡Buff!

Nicolas Cage (Sociedad del Desfase)
Nicolas Cage dando la cara en el Salón del Comic (San Diego)

Con un 2: Lo que de verdad importa. Gran título para una película reciente. Lo que de verdad importa es no perder el tiempo que la vida es corta. Tirar casi dos horas en esta cinta, que no daría los estándares de calidad suficientes para una  tarde de domingo de verano en Antena 3, es un craso error. Abundan las interpretaciones de pena para un guión que posee la brillantez que tienen los deberes hechos en los descansos de entre clase y clase, y que está al servicio de loar las bondades de la religión. Su única tabla de salvación es que mis euros y el resto de la recaudación fueron a parar a fines benéficos.

Con un 2: San Andrés. Hay quien propuso cambiarle el título por “La Roca” conduciendo cosas. Y es que hubiese sido lo más adecuado. Podemos disfrutar de un par de horas de un musculoso luchador de wrestling intentado salvar a su hija de numeras catástrofes naturales mientras hace gala de que se sacó todos los carnets en la mili. Eso sí, es muy importante que la  hermosa joven rescatada se empape en cada playa, lago, charca y río de California; y vaya perdiendo ropa a medida que avanza la película. O eso nos quiere transmitir su director al parecer.

Con un 2: Malavita. Robert De Niro es la prueba viviente de que las suposiciones no valen de nada. Seguramente si se hubiese retirado después de Heat todo el mundo hubiese dicho que es un desperdicio de talento, que le quedan muchos años para hacernos disfrutar. Error. Todo lo que vino después es un intento de aumentar su chequera y echar por tierra los recuerdos de Taxi Driver, Toro salvaje, El Padrino II y tantas otras obras de arte (quizás con la salvedad de su papelito en El lado bueno de las cosas). En esta se dedica nuevamente a interpretar su papel de mafioso en una versión cómica que en realidad es patética.

Con un 2: Persecución extrema. Nuevamente debo preguntarme ¿qué falló en este film para que no triunfase la unión de la palabra “extrema” en su título, un luchador de wrestling (en este caso John Cena) y un director llamado John Bonito? Si esta no es la receta del éxito que baje Kubrick y lo vea. Para resumir: el malo de Terminator II es aquí muy malo pero sin poderes y el bueno lo persigue muy rápido. Fin.

John Cena (Sociedad del Desfase)

Y ahora la más sublime de las películas puntuadas. Un film que debería ser visto bajo vigilancia médica, y sólo por adultos que hayan sido reporteros de guerra.

Con un fantástico 1: Torque: Rodando al límite. En los albores de nuestro siglo algún despistado cineasta se “inspiró” en la aceptable película de acción de la oscarizada Kathryn Bigelow: Le llaman Bodhi. Este gran autor de nuestro tiempo cambió a Patrick Swayze por la cara de nada de Vin Diesel, y a Keanu Reeves por el difunto  Paul Walker y le metió coches que molan un montón para crear A todo gas: The Fast and the Furious. Como inexplicablemente “lo petó”, algún otro productor ávido de dólares y que le importa más bien poco lanzar basura a las salas de cine, decidió de nuevo hacer un “homenaje” y copió la formula, solo que con motos que molan mucho más ¿El producto final? La mayor estupidez que hayan visto mis ojos. Un sinsentido de testosterona, gasolina, pocas neuronas y de mucho calor a juzgar por las vestimentas de las grandes actrices participantes.

Bola extra. La hija de Dios. No he tenido los arrestos de verla, pero merece la pena mencionarla pues el director tuvo la vergüenza no de usar su nombre real para firmarla. Este es el comentario integro de la película sacado de la propia Filmaffinity: “Declan Dale es un nombre ficticio de alguien que no quiere firmar con su nombre verdadero (como el comúnmente usado Allan Smithee) pues el director de “Exposed” rechazó el montaje final que la productora Lionsgate hizo de la película, un drama centrado en el abuso infantil, la violencia contra las mujeres y la represión policial que los ejecutivos de Lionsgate decidieron reconvertir en un policiaco a mayor gloria de Keanu Reeves, personaje que inicialmente ni siquiera era el centro de la trama.” Ojo ahí.

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