Las redes sociales, no me hacen “tilín”

Para mi un viaje al espacio sigue siendo un milagro. Teóricamente Armstrong se tomo un cubatita en la luna ya en 1969. ¡1969! Ya ha llovido, y más en La Coruña. Pero yo sigo sin entender los mecanismos y los conceptos físicos que son capaces de propulsar un cohete fuera de nuestro planeta. Es más, yo no sé hacer fuego con dos palos/piedras. Algo que ya hacían nuestros antepasados hace miles de años.. Eso debería de ser una cura de humildad para nuestra generación.

Sociedad del Desfase (Neandertales)
Neandertales: deberíamos aprender de ellos

¿Quiénes somos, de dónde venimos… a dónde vamos?

Hacer fuego, o diseñar un cohete para ir al espacio tienen funciones claras para el desarrollo y la supervivencia del ser humano como especie. En concreto la tecnología aeroespacial, sin ir más lejos, nos ha servido para… parathinaikos.

Pero ahora, se supone que vivimos una nueva fase de la Revolución Industrial, según dicen los listillos. Esta nueva revolución está generando la denominada sociedad de la sobreinformación. Y yo me pregunto… ¿tiene verdaderamente una utilidad para el desarrollo del ser humano? Seguramente la tendrá, cuando el ser humano evoluciona en cierta dirección, suele ser porque previamente ha puesto esfuerzo y empeño. Y eso se debe a que aún más previamente, detectamos una carencia, una necesidad, y debemos trabajar para solucionar “ese asuntillo”. Por lo tanto, yo creo que esta sociedad de la sobreinformación, debe llevarnos en teoría a un nuevo estado evolutivo como especie, de momento se me escapa.

Puede ser también, que quizás la tecnología nos lleve 2 pasos por delante a los humanos. Que de momento estamos como un niño disfrutando de sus zapatos nuevos, coloridos aterciopelados y con la lengüeta en forma de perro. Con el paso del tiempo, sabremos darle uso a esos zapatos. Descubriremos si son adecuados para el invierno o para el verano, si nos protegen del agua, si tenemos los pies bien ventilados…

Redes sociales: ¿es en broma o me estás hablando en serio?

De momento lo que veo es una tecnología que nos lleva a la sobrecomunicación. a comunicarnos “más de lo necesario”, a tener tal cantidad de información que paradójicamente estamos desinformados, a obtener respuestas tan fáciles que se reduce la capacidad de esforzar nuestro cerebro para conseguirlas, a no aburrirnos y por lo tanto desarrollar nuestro ingenio. Tenemos todo tipo de series, películas, shows, predicadores motivacionales, youtubers, bloggers y partidos de fútbol para entretenernos. Mañana hablaremos todos con nuestros iguales de las mismas series, películas, shows, predicadores motivacionales, youtubers, bloggers y partidos de fútbol. En esa visión unidimensional… ¿cómo crecer con aportes diferentes a los que ya tenemos?

Las redes sociales lo petan. Instagram son fotos, imágenes, contenido puramente visual. Algo simple y primitivo. Los niños pequeños gozan con imágenes, porque son los conceptos comunicativos más simples. ¿Nos estamos instalando demasiado en una comodidad intelectual extrema?

Sociedad del desfase (Una foto muy Instagram)
Foto clásica de Instagram: está todo dicho

 

Sé que hay mucha gente que negará la mayor y que argumente que esta nueva era abre el acceso a mucho más conocimiento que a las paganadas de turno. Cierto, pero bajo mi humilde punto de vista, parece que son una aplastante minoría. La masa se guía por el consumo de masas… y si miramos las búsquedas en Google a nivel mundial, yo descartaría encontrar algo sobre El Mito de la Caverna en el top 10.

En fin lo dicho, que supongo que si evolucionamos por ahí… por algo será. Algo nos habrá llevado a ponerle tantas ganas. Quizás la motivación sería colmar la curiosidad global compartiendo el conocimiento. Y una capacidad de comunicarnos “infinita”. Pero también pienso que igual la cosa se nos está yendo de las manos. Supongo que una vez un individuo “X” pensó: “estoy harto de que el vecino de al lado venga a robarme gallinas. Bastardo… si no midiera 1,90…” Luego inventó la pistola y el vecino ya no le robaba más gallinas. Pero una noche, a eso de las 12:15, el señor “X” se levantó de cama, encendió la luz y se dijo: “para, para, para para… para. A ver si voy a estar haciendo el tonto: ahora que tengo la sartén por el mango, ¿por qué leches no me llevo yo las gallinas del vecino?” Y efectivamente, lo de las armas parece que se ha ido de madre.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s